Vivir desde el corazón y conectar verdaderamente, es maravilloso. Si dejamos la mente a un lado y nos tomamos 2 minutos para sentir los latidos de nuestro corazón, ese ritmo, ese presente, ese momento que estamos viviendo. Ese momento, en donde no hay pasado, no hay futuro y sentir el simple placer del presente, donde todos los problemas y preocupaciones no tienen un lugar.

Vivir desde el corazón es una experiencia que es maravillosa.

Puedes ver cuando hablas desde la mente y cuando hablas con el corazón. La mente va muy rápido, el corazón va más pausado, no tiene prisa, no quiere agradar, ni encontrar el camino más fácil. La mente busca razones, mejores caminos, creencias.

¿Cómo vives los momentos que estás transitando? ¿Siempre ves lo que hacen los demás?, ¿cómo lo hacen, los defectos, errores? O eres un observador, ¿porque estás viendo eso, porque te molesta, porque te resistes a ciertas experiencias, porque hay obstáculos, bloqueos? ¿A lo mejor buscas excusas o “peros”?  

Ver lo que pasa en el exterior es nuestra brújula para encontrar lo que hay que trabajar dentro de nosotros. Para, detente un momento y observa…. ¿Desde donde tomas las decisiones? Porque la experiencia es diferente.

El corazón es el ÚNICO órgano que rige a la mente, cuando el corazón se detiene la vida termina, es la chispa de la vida.

Podemos crear nuestra propia realidad, si pones conciencia, puedes encontrar diferentes experiencias en donde ya lo has hecho. ¿Recuerdas cuando decidiste que querías vivir algo y pusiste todo tu corazón, energía, voluntad y trabajaste para que sucediera? Ya que, creaste tu realidad.

Visualiza cuando hayas escogido algo desde el corazón y cuando lo hayas hecho con la mente. ¿Cuál fue la experiencia? ¿Cuándo pusiste más pasión en hacerlo? ¿Con qué conectas? ¿Cuando encontraste más frenos y más bloqueos?

¿Qué estás aprendiendo? Todas las crisis que vivimos nos llevan a crecer.

Si no pasáramos por situaciones duales, ¿cómo sabrías lo que es estar en una y en otra? ¿Cómo sabrás lo que quieres vivir o lo que quieres sentir? Es como tener dos vinos y no pruebas ninguno, ¿cómo sabes cuál te gusta y cuál no? Al transitar una experiencia es lo mismo, si no la hubiéramos vivido, ¿cómo sabemos lo que sentimos hacia ella?

Si puedes conectar el corazón con la mente y desde ahí transitar las experiencias, sintiendo, pensando, actuando, todo de la misma manera, y hacer eso te hace imparable.

En Telegram te dejo una meditación para conectar la mente con el corazón. ¡Vive la experiencia!

Un gran abrazo,
Denise